14.

Buenos días, seres únicos.

martes, 3 de junio de 2014

vuelvo en formato; felicidad


Nos comportamos como unos incomprendidos, cuando el mundo se pone patas arriba, cuando la felicidad pertenece al vecino y no a nosotros. Pero nosotros también somos vecinos, y a la felicidad la tenemos delante, convertida en sonrisa, gesto, y hasta mirada.

Una mirada café, tan exquisita como tentadora, tan dulce que hasta el azúcar se esconde a su lado, y tan retorcida que hasta el mismísimo demonio no sabe dónde meterse cuando lo tiene delante. Sí, te estoy hablando de él , de él y sus mil y una miradas, tan sinceras y embusteras que provocan pánico. El pánico que  siento yo, cuando me doy cuenta de que soy caperucita metida en la boca del lobo, y lo único que se me ocurre decir es: -Más lobos.

Y es que tanta felicidad junta no puede ser nada bueno, ni sano.

LOVELY.

sábado, 2 de junio de 2012

Los mismos clavos,el mismo ataud...

Vale, mira; es fácil.
Imagina que nunca sentí nada por ti. Que cuando te veo nada ocurre en mi interior y que esas conocidas mariposas no anidan en mi. Que al ver una foto tuya no me quedo horas y hora mirando lo bonito que eres ni pensando en como sería una vida juntos. Que nunca imaginé como sería despertar a tu lado, o notarte cerca.
Imagina que nunca me quedé mirándote sin un solo parpadeo, o que cuando nuestras miradas coinciden no siento nada. Solo imaginatelo, porque la realidad es todo lo contrario.

domingo, 29 de abril de 2012

Nunca me cansaré de ti :)


Búscame cuando te apetezca, cuando notes que me echas de menos, cuando te mueras de ganas de tenerme. Búscame cuando no tengas a nadie que te diga que te quiere. Búscame cuando eches en falta las risas, las caricias que erizan la piel, las conversaciones sin rumbo, los abrazos en los malos momentos y las locuras. Búscame cuando necesites alguien que te sorprenda, cuando te des cuenta que nadie tiene esos detalles. Búscame cuando necesites que te digan lo especial que eres, lo bonita que es tu sonrisa y lo guapo que estas cuando te despiertas. Búscame cuando mires el móvil esperando una llamada que ya no llega, cuando salgas y sin darte cuenta me busques con la mirada entre la gente, cuando inesperadamente alguien te toque la espalda y al girarte esperes que sea yo. Búscame cuando necesites cerillas para encender lo que se ha apagado, cuando los días sean rutinarios. Búscame cuando recuerdes los buenos momentos y te arrepientas de no tenerlos ahora. Búscame cuando tu ego necesite que le supliquen desesperadamente cariño pero sobre todo cuando quieras suplicarlo tú.




Nunca me cansaré de caer en la misma tentación.